Como decía Vivian Leigh en "Un tranvía llamado deseo", No hay que rechazar la ambilidad de los extraños. La otra cara de la moneda es la prevención sobre los regalos de los Griegos, por aquello del Caballo de Troya. la conclusón podría ser no aceptar regalos de cualquiera, y tomar la amabilidad como el mejor de los regalos. Además éste es un regalo que se puede devolver sin quebrar las mínimas reglas de urbanidad.-
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